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Terra
La Coctelera

Wishlist de libros sobre jardinería y hoticultura

Bueno, tras un añito de tener el blog peor cuidado que el jardín (práctico la filosofía de primero hacer , y luego contar qué has hecho si no hay nada más que hacer) aparece un muy buen motivo para actualizar Cibertomato con un post sobre libros. En la FNAC han organizado un concurso para blogueros que consiste básicamente en escribir una "wishlist", una lista de cosas que deseas, sobre productos de su tienda online. Como jardinerillo hortense aficionado, estos serían los libros de mi wishlist:

El huerto urbano. Josep M. Vallés 17,90 € (bueno, este ya lo tengo, pero no puedo dejar de recomendarlo, es genial).

Atlas ilustrado del huerto mediterráneo Varios autores. 14,95 €

Atlas ilustrado del jardín mediterraneo Varios autores. (Muy parecido al anterior) 14,95 €

El huerto ecológico. Claude Aubert. 7,50 €

Manual práctico del huerto ecológico. Mariano Bueno. 28,50 €

El horticultor autosuficiente. John Seymour. 19,95 €

El huerto en casa hoy. Adam Caplin. 19,99 €

Enciclopedia del jardín y del huerto. F. Mainardi Fazio y E. Bofelli. 19 €

Calendario completo para el huerto y el jardín. Ana Furlani Pedoja. 24 €

Plantas medicinales en el jardín. Varios autores. 6,95 €

Plantas medicinales Varios autores. 14,95 €

Jardinería casi sin agua, Xerojardín. Varios autores. 5,95 €

El jardín sin riego. O. Filippi. 51 €(por el precio del libro, debes ahorrarte mucha agua, ¿no?)

Compost y abonos naturales. Andrea Costa. 5,95 €

Poda de frutales (que este año no me libro, tengo el ciruelo en plan jungla frutal). Hansjörg Hass (que es lo que dices cuando te cortas podando). 8,90 €

Cultive en casa hierbas aromáticas. Magali Martija-Ochoa. 13 €

Hierbas aromáticas. Laura Torres. 10,90 €

Cultivo de plantas aromáticas. Jean-Marie Polese. 19,50 €

Flores de jardín A - Z.  Varios autores. 29,90 €

Los trucos del jardinero. Magda Sunyer Vives 5,89 €

Rosas. Varios autores. 9,95 €

La lista suma un total de 349,58 € :-)

Recogiendo agua de lluvia (menos cutremente)

Una de las intenciones de este blog es ir explicando cómo mantener un pequeño jardín y un huertecillo de la forma más ecológica posible. Uno de los propósitos iniciales era y sigue siendo economizar el uso de agua. Aunque llevamos una temporada de lluvias buena en la zona, no está demás ser prevenido por que si las cosas siguen como están, el cambio climático puede provocar sequías más serias en los próximos veranos.

Así que durante estos meses, ante la menor amenaza (¿debería decir bendición?) de lluvía, desplebaga cuántos cubos tengo por casa para intentar captar cuanta más agua mejor. La técnica me vino muy bien el otoño pasado, y estuve varios meses sin gastar ni una gota de agua de boca.

Ahora, por fin, he podido instalar un sistema más eficiente: un depósito de 650 litros que se alimenta del tubo que recoge el agua de lluvia del tejado del edificio, filtrando una parte del agua que baja por ese tubo y dejando de lado hojas o sólidos. Hace meses que tenía ganas de instalar el sistema, pero el tubo al que hago referencia estaba agujereado a la altura del cuarto piso, y las palomas se habían hecho con la esquina (os ahorro los detalles) gracias al recodo que hace el tubo para salvar el saliente del tejado y seguir luego la fachada...

Una vez reparado el tubo, instaladas púas anti aves en el recodo e instalado el depósito, he de decir que el sistema funciona magníficamente: con un par de horas de lluvia en tres días he llegado a recoger más de doscientos litros de agua: os lo recomiendo.

Habrá más de un fabricante de depósitos similares (el mío es de 4rain, en España los distribuye Graf Ibérica), y los hay de varias capacidades y formas. Me he decidido por un tamaño medio que me permite aprovechar bien una esquina de la terraza, y he primado el volumen a la estética. El filtro tiene dos posiciones: una recoge el agua filtrando las partículas sólidas que puedan caer por el tubo, y la otra sencillamente deja escapar todo el agua. la recomiendan en invierno por si se hiela, pero en esta zona las heladas son muy poco frecuentes.

En todo caso, el paso siguiente será poner una jardinera con espaldera y alguna planta trepadora que tape un poco el depósito. No me fío de que en verano se caliente el agua y puedan aparecer algas (pese a que dentro del depósito no entra ni un rayito de luz...

Ya tengo el adaptador que me permitirá conectar la manguera al grifo del depósito. Y he de comprobar si la presión del agua saliente me permitirá usar un sistema de riego por goteo, que si no pudiera usarlo en este depósito, será utilizado para el huerto en la próxima plantación...

Tras el incendio: rincón recuperado

A principios de julio explicaba cómo el incendio provocado de dos preciosos cipreses de la comunidad de vecinos acabó de paso con una esquina de mi jardín. Sigo a la espera de noticias acerca del juicio que deberia haber, pero por el camino, las gestiones con la aseguradora han dado sus resultados y la esquina está reparada. Ha sido bastante triste durante estos meses salir al jardín y encontrarse con los esqueletos carbonizados de lo que deberían seguir siendo dos árboles magníficos...

Con los vecinos, acordamos sustituir los cipreses por arbustos más bajos (y menos combustibles). La empresa de jardinería contratada quitó el prunus que se quemó y plantó otro parecido, con la copa más baja, que si florece quedará estupendo. Lo más difícil era evaluar el valor de la hiedra que quedó chamuscada, pues se extendía por unos dies o quince metros del vallado y no se comercializan hiedras así. El seguro aceptó sustituirla por varias hiedras pequeñas dispuestas a lo largo de la valla. Los jardineros se quedaron un poco cortos con el brezo, pero dejaré ese hueco sin cubrir por ahora. El motivo es que al volver de las vacaciones de agosto, me llevé la agradable sorpresa de que los restos quemados de la hiedra original rebrotaban con fuerza, llenando esa esquina de hojas nuevas de un verde brillante. Mi intención es dirigir sus nuevas rama hacia ese hueco, de manera que capten la luz de la mañana, más potente a ese lado de la valla.

Un poco de corteza de pino en el suelo, para dificultar la aparición de malas hierbas, y el agradecido rebrotar del prunus pequeño mimado con fertilizante y riegos más seguidos han hecho el resto.

Así estaba la esquina quemada:

Y así luce ahora:

Cosechando ciruelas y cerezas

Ya que las cosas dulces ayudan a pasar los tragos amargos, tras imprimir presupuestos y fotocopiar denuncias para los péritos que vendrán a evaluar los daños de incendio provocado por dos niñatos, he probado las primeras ciruelas. Estas no se quemaron, el árbol está en el otro extremo de casa...

El árbol está cargadito, las primeras ya las he recolectado, y la verdad es que están buenísimas...

Hace ya unas semanas que recogimos las cerezas. Maduran todas de golpe, prácticamente, así que dio para disfrutarlas en casa y repartir con la familia. Va prosperando el cerezo: hace tres años sólo producía hojas, el año pasado dejó alguna cerecilla y este año ya ha dado unos pocos kilos... a ver el año que viene...

Las peras están tardando más, y están demostrando los inconvenientes de intentar cultivar fueta con medios lo más ecológicos posible, nada de insecticidas, abono orgánico: las plagas se han cebado en el pobre peral, que ha perdido bastante peras dejándolas caer sin estar maduras (para mayor alegría de Tristán, que se las zampa estén como estén). Parece que las que quedan en el árbol siguen creciendo, les daremos unos días más...

Un incendio provocado arrasa una esquina del jardín

Estoy indignado y cabreado. Ayer por la tarde, un par de imbéciles decidieron que sería divertido quemar dos enormes cipreses que la comunidad de vecinos plantó hace ya casi quince años en la entrada del párking. Los dos árboles, de más de 10 metros de altura, ardieron como teas. Será difícil que salgan de esta. Uno aún mantiene algo de verde, pero el otro ha sido devastado...

Las llamas alcanzaron una esquina de mi jardín, dejando una hiedra de más de 10 años y dos ciruelos muy afectados. Habrá que esperar para ver si sobreviven.

Este año estaba yo precisamente contento con estos prunus japónica: tras un floración muy intensa, era la primera vez que daban fruto. Así estaban las ciruelas

Y así han quedado:

Estábamos en al cocina, preparando la cena para unos amigos que venían a casa. De pronto escuchamos un ruido que parecia lluvía, y por el ventanal del salón veíamos caer algo parecido a nieve... Al asomarme me encontré con las llamas: el ruido que oíamos era su crepitar y lo que nos llovía encima eran cenizas...

La rápida reacción de los vecinos y de amigos del barrio nos ayudó muchísimo a intentar controlar las llamas mientras llegaban los bomberos. Sin su ayuda los daños hubieran sido mucho mayores. No dejo de agradecéroslo. De la misma manera que sorprende la estupidez sin límites de quién le pega fuego a un árbol porque sí, también es una agradable sorpresa ver que hay gente dispuesta a echar una mano en una emergencia así.

Un señor nos explicaba luego que había reprendido a unos chavales al sorprenderlos unas calles más abajo intentando prender otro árbol con un encendedor. Minutos más tarde veía mi jardín ardiendo. Hace falta ser imbécil para hacer una cosa así...

Después de cenar, cuando mis amigos volvían a sus casas, no podía dejar de pensar qué hubiera pasado si esto nos pilla fuera de casa, o si mi vecino de al lado no hubiera puesto su manguera en marcha tan deprisa. Con que poca cosa se puede hacer un daño tan grande...

La casa llena de ceniza, el jardín enblanquecido, una esquina destruida y desnuda, olor de quemado; el áspero ruído de las hojas resecas de la morera que hay junto a los cipreses cuando se mueve un poco de aire, y una enorme sensación de vulnerabilidad. Eso es lo que nos queda. Eso, y la esperanza de que se acabe localizando a los responsables.

Plantas acuáticas, Tristán y los peces...

Una de las cosas que nos apetecía tener en el jardín son unas cuantas plantas acuáticas, un poco de agua...

La primera opción era poner una balsa en el jardín más grande: para ello estoy buscando un set de bomba y surtidor, con la condición de que esté alimentado por una placa solar. Las he visto en Internet, pero no en los centros de jardinería donde suelo comprar... La acabaré comprando on line.

Para el jardín pequeño, tenemos un barreño de cinc de las dimensiones adecuadas para combinar un par de plantas y añadir un toque de decoración. Pusimos en el fondo unos ladrillos para crear un refugio para peces (imprescindibles: nos ayudan a que no se generen larvas de mosquito tigre, muy comunes desde hace unos años en esta zona), unas cuantas piedras para tener un fondo más natural, y dos peces de estanque. Confirmado que los mosquitos ni se acercan al agua (y si se acercan, pasan a ser parte de la merienda de nuestros devoradores rojos).

Completamos el conjunto con tres plantas acuáticas que aguantan bien en la sombre (este rincón tiene sol directo apenas unas horas). Una Equisetum japonicum (que se estiró aún más, quedando los tallos muy delicados), una Iris Kaempferi (a ver si florece...) y una Scirpus Cernuus. Para montarlo todo, esperamos a recoger suficiente agua de lluvia, y a tenerla en el estanque una semanita antes de introducir los peces.

Lo que no nos imaginábamos es que quien más está disfrutando del estanque (además de los peces, espero) es nuestro perro. Tristán se pasa tardes enteras observando a los peces, dándo vueltas alrededor del barreño (tanto que desplaza la corteza de pino que tiene alrededor). Sacarlo de ahí no es fácil, hay que distraerlo con otra cosa :-) aunque por ahora no ha intentado meterse en el agua.

Tanto rato se pasa ahí que teníamos que acabara estresando a los peces, pero parece que estos, una vez superado el primer susto, pasan bastante del pobre Tristán

Por cierto, desde aquí nuestro agradecimiento a las chicas de SosGolden , gracias a quienes adoptamos a ese pequeño trozo de perro que nos tiene encandilados. Si te planteas tener perro, primero piénsatelo bien y estate bien segur@, segundo ni se te ocurra comprarlo: adopta, y en tercer lugar , antes de nada habla con SosGolden, seguro que te ayudan (y les ayudas tú también).

Evolución del huerto: plantas

En estas últimas semanas el huerto está evolucionando rápidamente.

Las buenas noticias son que las tomateras han crecido mucho y están empezando a producir los primeros tomates. Los melones también crecen, y han sacado las primeras flores, igual que las berenjenas.

Estas son las flores del tomate:

Y estos los primeros minitomates:

la flor del melón:

la flor de la berenjena no podía ser de otro color:

En el lado no tan bueno, a las pimenteras les está costando un poco más, aunque parece que no darán problemas. Las lechugas crecen, pero creo que me estoy quedando falto de abono o de agua: las hojas exteriores se secan con mucha facilidad. Voy a combinar un abono orgánico (trivalent Bio, de Asocoa) y un poco de nitrofoska para mejorar la calidad de la tierra que vengo usando. Y he decidido que de cara a la cosecha que viene usaré bastante más tierra: el fondo de arcilla que tiene el terreno me lo está poniendo difícil. Con un poco de suerte, para la siguiente plantación tendré ya más de 150 litros de compost hecho en casa...

En el lado malo, la mitad de las cebolletas tienen una pinta dudosa, y hemos perdido todas las guisanteras tras obtener las primeras vainas. Ya me advirtieron que los guisantes eran complicados...

Las guisanteras prometían, pero se acabaron secando:

Otras mala noticia: plantar desde semilla está resultando un poco más complicado de lo que parecía al principio. Imagino que es cuestión de encontrar un equilibro entre la calidad de la tierra, la humedad y el sol. Los primeros experimentos han salido mal, creo que quemados por un exceso de sol (Intente con manzanilla, anis dulce, albahaca, perejil gigante italiano, minizanahorias redondas, tomate pera y caléndula. Sólo sobrevive una matita de tomate pera). He hecho un segundo intento con caléndula, manzanilla, girasol y didalera (con semillas que compramos en Menorca). Parece que la nueva ubicación de los semilleros, con luz pero sin sol directo, les viene bastante mejor... A ver qué acaba saliendo...

Evolución del huerto: estructura

Como comenté en el primer post sobre el huerto, este era un espacio que el anterior propietario mantenía cubierto de cemento. Tras retirar la capa de cemento del suelo, quedó una barrera de unos 30 centímetros de ancho y unos cinco de altura que nos aconsejaron no retirar, por ser un refuerzo del muro que separa nuestro jardín del jardín comunitario. Queríamos cubrir esa poco estética cicatriz de cemento gris con algo más acorde a nuestros gustos.

La idea era crear un pasillo que diera continuidad a la terraza hasta el fondo del jardín y al mismo tiempo separase la zona dedicada al huerto del resto. Para ello, decidimos utilizar unos ladrillos de barro cocido que un amigo de mi hermano nos cedió hace ya unos años. Los ladrillos que coloqué sobre el cemento van sujetos con una fina capa de cemento cola:

y los que van sobre el suelo sencillamente se mantienen en su sitio con arena en los espacios entre ellos. De este modo, si cambio de opinión y necesito más suelo, no tendré que levantar cemento otra vez. Y así, el pasillo se ensancha hasta la futura rosaleda. Un poco de corteza de pino une el conjunto hasta el peral, por ahora...

Una vez puestos los ladrillos y seco el cemento, decoramos con unas macetas de piedra, que tendrán también una función protectora del huerto: están destinadas a cultivas hierba aromáticas que no sólo podremos usar en la cocina, sino que tienen un labor anti plagas: la albahaca y la lavanda alejan ciertos tiempos de insectos...

También hemos plantado en ellas cebollino y orégano. Una tostada de pan con aceite y orégano fresco es una compañamiento idea para cualquier plato...

Así estaba esta al principio, antes de empezar con el huerto:

Y así queda el resultado...

¿Mejor, no? :-)