De limonero a mandarino
Tenía un limonero en casa que acabó pereciendo, lo confieso con vergüenza. Por tres motivos: falta de cuidados (apenas pasaba por aquí), plantarlo en un lugar incorrecto y trasplantarlo demasiado tarde, y una helada que lo dejó tiritanto el último invierno. Intenté a la desesperada una poda agresiva y una fertilización de urgencia la pasada primavera, pero no sirvió de nada, así se quedó el pobre...

Este pasado octubre, caímos en una jugosilla tentación al ver un buen número de limoneros, naranjos y mandarinos a buen precio y con buena pinta... Nos decidimos por un jovencito mandarino, cargadillo de flores y con alguna mandarina. Quizás es un error cambiar de lugar un árbol en flor, pero calculé por la orientación de donde estaba, que las horas de luz que iba a recibir serían más o menos las mismas, tendría más tierra y seguramente estaría más a resguardo de cambios de temperatura. Así quedó:

Como podéis ver, está entre los restos de un ficus que teníamos en interior durante mi etapa madrileña (el pobre se estiraba buscando luz, a ver si ahora le salen más hojas y crece mejor) y lo que queda de un geranio. Los geranios son seguramente los que más están notando que ya estamos en casa: parece que rebrotan con ganas tras recortarles las partes afectadas por la mariposa del geranio e incrementando un poco los riegos y la dosis de abono líquido...
Tras los avisos de que se nos acerca el temporal que está helando el centro de la península, esta misma tarde he protegido al mandarino envolviéndolo en plástico. Intento corregir los errores cometidos con el limonero... Si la cosecha va cayendo, os comentaré cómo salen las mandarinas.
Estas son las poquitas que ya tiene el árbol:


lafullpicture dijo
Que buenas, enviame una, aunque sea por sms, payo. Me mola tu blog. Bss.
27 Noviembre 2008 | 05:57 PM