Tras los años de inactividad, nos encontramos con que los muros que rodean uno de nuestros jardines (tenemos dos espacios separados) necesitan una manita de pintura, alguna reparación menor y un toquecillo verde que les dé cierta gracia.
Creo que lo de la pintura de los muros no es sólo una cuestión estética, sino que ayuda a una mejor conservación de los mismos, y sobre todo, incrementa por refracción la luz que recibirán las plantas. No nos viene nada esa luz de más: aunque tenemos luz todo el día, el sol da directamente unas pocas horas a mediodía...
Estando ya casi en invierno, voy buscando los días soleados y sin amenaza de lluvia para pintar. He aquí la evolución del primero de los muros, que estaba así:

En primer plano, la mesa de teka que espero nos dé muy buenos ratos la próxima primavera, y que ya pudimos disfrutar en alguna comida al sol en octubre...
Lo primero fue aplicar un par de buenas manos de pintura plástica, cubrir algún agujero del propietario anterior y completar con algunos elementos colgantes: las macetas las adquirimos en Mérida, junto con ese rostro pétreo, reproducción de una de las piezas del Museo de Arte Romano de Mérida. La teja es obra de un pintor menorquín. La compramos en el mercado nocturno de Ferreries. y medio escondido con las macetas tenemos un tiki que nos trajimos de Nueva Zelanda. El árbol es un almendro, en pleno reposo otoñal, al que le tenemos mucha fe. A ver si en unos meses podemos poner a tostar las primeras almendras en el horno... La maceta que lo contiene se vino con nosotros desde Madrid, tuvimos un aguacate de dos metros ahí, pero la falta de luz del piso de Madrid y el traslado aquí fueron mucho para él...

Bajo las macetas colgadas, que contienen unas margaritas y dos pequeñas lavandas (lavandula angustifolia en este caso), pusimos una buena maceta de lavanda. Ir a Ikea es lo que tiene, que vas a por una cosillas, y te encuentras tiestos de barro, con plato incluído, a un precio muy atractivo...

¡Ya me olvidaba! Las jardineras que también se vinieron de Madrid, una con geranios y otra con hierbabuena, han acabado también en este sitio, donde reciben más luz que en el lugar que primeramente recibieron. Los geranios han agradecido el cambio enseguida, reverdeciendo. Y a la hierbabuena le añadimos una nueva mata. parece que van funcionando...

Y esperamos que el cariño con el que nos trajimos e instalamos nuestro tiki le anime a ayudarnos a que las plantas crezcan bien y proteger ese rinconcito de malos rollos ya que esperamos a muchos amigos compartiendo buenos ratos aquí con nosotros...

Con un poco de suerte, en primavera podré comparar cómo ha quedado ahora este rincón, con el almendro verde y las lavandas en floración... Entre tanto, voy arreglando el resto de los muros y reordenando las plantas supervivientes para planificar un poco mejor el jardín en su conjunto...