Primeros pasos para el huerto
El anterior propietario del que ahora es mi piso tuvo un proyecto que dejó a medias: construir una caseta en un rincón del jardín. Cimentó el suelo y los muros hasta la altura legalmente permitida (es decir, hasta el nivel del muro que separa mi jardín del jardín comunitario) y dejó los huecos para las ventanas. Su idea era completar el resto de la pared y el techo con madera y tener así un trastero bastante grande. Además, había cimentado todo el suelo del jardín dejando sólo huecos para cada uno de los tres frutales. Alegaba que así sus perros no le llenaban el piso de tierra...
A mi no me pareció buena idea por que ese proyecto de trastero ocupaba uno de los rincones más soleados de ese jardín. Y por supuesto, no quería tener casi 80 metros cuadrados de cemento, sino un jardín y un huerto.
Ya antes de mi etapa madrileña había quitado la mayor parte del cemento del suelo, no sin esfuerzo, martillo hidráulico mediante y con la inestimable ayuda de mi hermano. Y aprovechando la reciente reforma del piso, decidí encargar a terceros que eliminaran ese medio proyecto de trastero para dejar suelo libre. En el extremo más sombreado situé una caseta de resina para guardar los muebles de jardín y las herramientas. En el extremo con sol, la idea es tener un pequeño huerto. Así estaba ese rincón al quitar el cemento del suelo:

Obviamente, el suelo que apareció bajo el cemento del trastero está hecho un desastre: la mitad es arcilla compactada, la otra mitad parece arenoso y bajo una primera capa de apenas unos centímetros aparece una gran cantidad de piedras.
Estamos en invierno, así que poquita cosa podré plantar de todas maneras. Hasta febrero, se trata de airear ese suelo, ponerlo en forma, que acabe drenando bien y abonarlo a tope. Lo primero fue darle un par de capas de pintura a las paredes que lo limitan, cerrando previamente las grietas que presentaba el muro. Esa pintura añadirá un poco más de luz y hará el espacio más presentable.

Y luego, a golpe de azada y de pala, con paciencia y aprovechando una mañana soleada, primera mano de azada para ir ventilando el suelo.

Pese a los guantes, acabé con una buena rozadura en la mano :-)