Ya tenemos la primera plantación del huerto en marcha, la regadora y el abono a punto y mucha fe de cara a la primera cosecha :-)
El pasado invierno me dejé un buen número de horas en limpiar el terreno, airearlo, roturarlo un poco y adecuar el rinconcito donde iba a plantar. Luego, intentamos empezar directamente desde las semillas. Con tierra bien abonada, macetitas de material biodegradable y cuidando el agua y la luz... Pero de esas semillas sólo los guisantes llegarón a buen término. En estos últimos días finalmente ha salido una de las tomateras que plantamos desde la semilla, la estoy cuidando como prueba creciente de que las semillas que hacía años que andaban por casa aún pueden germinar...
Dado que de los semilleros no hemos conseguido gran cosa esta vez, para no perder la primavera nos hemos hecho con plantones en una tienda de jardinería cerca y en la reciente Cargolada Popular de Canyelles (si os gustan los caracoles, muy recomendable. Yo fui de chófer por que no me gustan nada, pero aproveché bien el viaje por que las butifarras estaban de muerte). Empezamos pues con unas matas de guisantes (¡nuestro triunfo con las semillas!) y un buen montón de tomateras.
Como demasiado cerca de la pared no parecía conveniente plantar gran cosa, y ya que el suelo es tan arcilloso, plantamos por probar una parra de uva moscatel. Al fin y al cabo, cuando yo era pequeño este terreno estaba sin edificar y había viñedos...
Unas semanas más tarde añadimos los plantones de Canyelles:
lechugas de dos tipos y cebolletas:
pimientos italianos
berenjenas
y dos meloneras (suena mal que precisamente sean dos, pero si crecen como tienen que crecer, mucho espacio para más no había).
Me sorprende ver lo mucho que han crecido las tomateras entre la primera ronda de plantación y la segunda: necesitaban unas cañas de guía con urgencia.
Y la parra también ha crecido bastante: hemos dispuesto en la pared un enrejado (Ikea tiene de todo) para que tenga más fácil ocupar la soleada pared del fondo.
Me resulta tierno ver como la parra va trazando abracitos con los tutores. Los guisantes usan la misma técnica. Ha habido días en los que el crecimiento de estos filamentos verdes era notable comparado con horas antes: dan ganas de hacerse con un motor, temporizador y trípode para la cámara y hacer uno de esos vídeos a base de fotografías tomadas cada pocos segundos... Cada día parecen surgir nuevos miniracimos...
Parece que por ahora las plagas ocasionales están respetando las plantas: caracoles y babosas se mantienen al margen. Pero a la parra le ha salido ya oídio (también a un rosal). Esta misma semana he de encontar un huequecito para un tratamiento con fungicida a base de azufre...
Si la mitad de las tomateras llegan a fructificar, vamos a tener tomates como para escribir aquí algunas recetas. Deseadme suerte que me va a hacer falta...
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